Los hogares mexicanos y su consumo energético. ¿Cuáles son los cambios esperados?*

El presente trabajo analiza la dinámica de composición de los hogares y su consumo energético de manera prospectiva mediante el uso de proyecciones. Actualmente existen proyecciones de hogares que sirven para identificar la forma de corresidencia de la población mexicana; sin embargo, dado el interés en identificar las características demográficas de los integrantes del hogar, es necesario desarrollar una clasificación de hogares más detallada que la usada tradicionalmente.

La relación de la población con el medio ambiente es un enfoque que se ha investigado desde la demografía clásica. En la actualidad, un fenómeno de especial importancia es el incremento en el volumen de emisiones de gases de efecto invernadero, que se ha analizado como consecuencia de un cambio en la dinámica poblacional. Se puede observar, sin embargo, que a pesar del descenso en el crecimiento poblacional, los efectos en el entorno se mantienen en constante crecimiento; algunas investigaciones demuestran la importancia de analizar este enfoque desde otra perspectiva, como puede ser la de los hogares.

En México, los hogares se han transformado a raíz de cambios en la estructura de sus integrantes y de ciertos factores socioeconómicos que contribuyen a modificar los arreglos residenciales. Algunas de las transformaciones más relevantes revelan que el número promedio de integrantes ha mantenido una tendencia decreciente (de 5.4 integrantes en 1980, a 3.9 en 2010), los hogares compuestos de miembros no familiares se han normalizado, y se ha incrementado el número de hogares con más de una generación; por ejemplo, de 1990 a 2010 los hogares unipersonales se han triplicado, mientras los de una pareja con hijos se han duplicado.

Derivado de estos cambios, es necesario analizar la relación que existe con el consumo energético respectivo. De este modo, existen investigaciones que fundamentan que el crecimiento de los efectos en el medio ambiente se asocia a los hogares debido a que en ellos se realizan las decisiones de consumo de sus integrantes. Algunas de estas investigaciones demuestran que la estructura etaria y la composición se vincula de manera importante con la demanda energética debido al estilo de vida y la demanda de cuidados de las personas (Eshghi y Lesch, 1993; Ulker, 2008). Además, frente a un mayor número de integrantes el consumo total se incrementa; sin embargo, al estimar el consumo per cápita de los integrantes se encuentra que el consumo es más eficiente entre más miembros convivan, pues tienden a compartir la electricidad (Engel et al., 2011), siendo esto una derivación de los efectos de las economías de escala.

En relación con la composición, existe evidencia de que la presencia de personas adultas o niños en el hogar incrementa el consumo (Lockeretz, 1975), dicha tendencia se observa en México, donde los hogares con infantes o adultos mayores tienen un consumo elevado. En cuanto a los hogares urbanizados, estos consumen casi el doble de energía al compararse con los rurales (Sánchez, 2012).

En los hogares unipersonales mexicanos, el consumo promedio trimestral casi duplica el de aquéllos en donde corresiden una pareja con hijos y otras personas. Adicionalmente, los hogares de una generación exhiben un consumo mayor que aquéllos en donde corresiden tres generaciones. Al analizar por tipo de combustible, se encuentra que el gasto trimestral total en energía se realiza mayormente por la compra de gasolina (47% aproximadamente), electricidad (28%), gas (23%) y leña, carbón y petróleo (menos de 1%)1

Esta relación en la que un mayor número de integrantes en el hogar implica mayor consumo energético puede verse, a futuro, como un incentivo al incremento en la demanda de energía si hay más personas corresidiendo en el hogar. Cabe señalar que bajo el enfoque de economías de escala, si se está transitando a corresidir con un número menor de personas, ello puede traducirse en un consumo cada vez menos eficiente al no compartirse con más personas; los efectos de este comportamiento de los hogares puede llegar a influir en un mayor deterioro del medio ambiente a futuro, dada la tendencia a consumir cada vez más.

Por lo anterior, el presente trabajo se enfoca a analizar la dinámica de composición de los hogares y su consumo energético de manera prospectiva mediante el uso de proyecciones. Actualmente existen proyecciones de hogares que sirven para identificar la forma de corresidencia de la población mexicana; sin embargo, dado el interés en identificar las características demográficas de los integrantes del hogar, es necesario desarrollar una clasificación de hogares más detallada que la usada tradicionalmente.2

De tal forma, se desarrolla una clasificación más extensa de los hogares que permite identificar a sus integrantes, estructura etaria y tipos de corresidencia; estas modificaciones permiten denotar la influencia de las características de los miembros del hogar en el consumo energético. Dado el interés en identificar la presencia de adultos mayores e infantes en los hogares, se clasifican por generaciones mediante el parentesco de cada individuo con el/la jefe/a del hogar, como se muestra a continuación.

    1. Una generación
      • Unipersonales
      • Dos personas sin parentesco
      • Una pareja (sólo dos personas).
      • Una pareja y otra persona.3
    2. Dos generaciones
      • Pareja con hijos y/u otra persona.
      • Monoparental con hijos y/u otra persona.
    3. Tres generaciones
      • Pareja con hijos, abuelos y otras personas.
      • Monoparental con hijos, abuelos y otras personas.

 

Con base en esta clasificación, utilizamos un innovador método de macro simulación que permite pronosticar los cambios en la composición y estructura de los hogares, que se conoce como “Profamy” (Zeng et al., 2014), mismo que es capaz de pronosticar las personas considerando su edad, sexo, estatus marital y el número de niños o adultos mayores en el hogar (ver anexo en la versión electrónica).

Utilizando dicho método y bajo ciertos supuestos (para mayor detalle consultar el anexo en la versión electrónica), se obtiene una proyección de hogares con una tendencia creciente a futuro, con una tasa de crecimiento de 1.5% anual, lo que representaría, para 2030, la existencia de 39.394,592 hogares, un valor muy similar a las proyecciones realizadas por el Consejo Nacional de Población (2008). Adicionalmente, se espera que el tamaño promedio de los hogares decrezca hacia el 2030 hasta 3.5 integrantes.

Cuadro 1. Proyección de hogares en México

Nota: “Otra persona” puede referirse a un pariente, un amigo y/o un conocido.
Fuente: Elaboración propia con resultados de Profamy.

De la estimación de hogares (cuadro 1), resalta que los unipersonales y de aquéllos de dos personas crecerán poco más del doble, traduciéndose, para estos últimos, en 2.6 millones de hogares nuevos. Por otra parte, los hogares de parejas con hijos y otras personas se reducirán en un 1.5% anual en promedio, debido a que se asume que las parejas tendrán menos hijos. Adicionalmente se espera que se dupliquen los hogares conformados por un solo padre con hijos y otras personas debido al estándar observado de las separaciones.

Para estimar el consumo energético de estos hogares se utilizó información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (enigh) (2010) transformando el gasto reportado en unidades de energía (Gigajoules, Gj);4 se asume que será constante a futuro a fin de identificar, en la tendencia pronosticada, los efectos de la estructura y composición de los hogares. Al hacerlo así, se muestra que el consumo total en energía será mayor en los hogares con más integrantes (gráfica 1); a nivel per cápita se encuentra un consumo alto en el año base en hogares unipersonales, mientras conforme el tamaño de los hogares aumenta, el consumo per cápita disminuye, un hecho que va en consonancia con los efectos a escala.

Gráfica 1. Consumo total energético por composición de hogar, 2010-2030

Nota: “Otra persona” puede referirse a un pariente, un amigo y/o un conocido.
Fuente: elaboración propia con resultados de Profamy y enigh 2010.

De tal forma, observamos que los hogares compuestos de una pareja, hijos y otra persona, tienen un consumo mayor que el resto de los hogares, lo cual representa casi dos terceras partes del consumo energético total. En términos generales, se infiere que la presencia de al menos un niño o de otras personas en el hogar propicia el crecimiento de su consumo; una relación similar, aunque con menor intensidad, ocurre en hogares con adultos mayores.

Respecto al consumo según el número de integrantes del hogar (gráfica 2), se pronostica que aumente en los hogares unipersonales, de 9.4% a 27.1%, debido a su consumo energético elevado y a que los hogares unipersonales crecen en poco más del doble en los 20 años pronosticados, en tanto que el resto de los hogares mantiene dicha tendencia creciente con menor intensidad.

Frente a los resultados obtenidos, es importante considerar que existe un comportamiento diferencial en el consumo energético de los hogares según su estructura y composición; además, de no cambiar la forma en que los hogares consumen energía y de mantenerse tal comportamiento, podríamos estar comprometiendo el bienestar de las generaciones futuras. Derivado de lo anterior, surge la necesidad de replantear las decisiones de consumo y adoptar el uso de energías más limpias, e igualmente de desarrollar programas que ayuden a controlar o reducir la demanda actual de energía.

Finalmente, se reconoce la necesidad de añadir una perspectiva prospectiva para inferir las tendencias futuras y prever la demanda energética frente a los cambios en la dinámica de los hogares, y asimismo prevenir los efectos en el medio ambiente.

Gráfica 2. Consumo total energético por tamaño de hogar, 2010-2030

Nota: “Otra persona” puede referirse a un pariente, un amigo y/o un conocido.
Fuente: elaboración propia con resultados de Profamy y enigh 2010.

A nivel mundial, cuando la fecundidad es baja (igual o inferior a 2 hijos por mujer), las edades de las mujeres para tener sus hijos se retrasan conforme aumentan los años de escolaridad y la participación laboral femenina. La proyección realizada por el Conapo arroja resultados paradójicos en este sentido. Por ejemplo, en Francia, entre la generación nacida en 1981;8 los nacimientos ocurridos después de los 28 años de edad representan 53% de la descendencia completa (de 2 hijos por mujer), con una edad media a la maternidad de 30.1 años, la cual ha aumentado significativamente, ya que era de 27.5 años en la generación nacida en 1930 (Breton et al., 2017, p. 365). Esta tendencia al retraso de la fecundidad puede explicarse por el aumento en la escolaridad femenina (Ní Bhrolcháin y Beaujouan, 2012).

A manera de conclusión

Las descendencias completas, calculadas al término de las proyecciones de población de México de 2018, son inferiores a 2 hijos por mujer (1.9 hijos por mujer nacida en 2000-2004). A nivel nacional, los resultados de las mismas proyecciones, con una sola tendencia que prolonga las tendencias históricas, llevan a un rejuvenecimiento de las descendencias completas de las generaciones nacidas entre 1930-34 y 2000-2004. Como este ejercicio se realizó a nivel nacional y no por entidad federativa, queda pendiente esta última tarea, si bien la tendencia al rejuvenecimiento es la misma.

Con todo, estos resultados dan lugar a consecuencias paradójicas pues a nivel mundial, cuando la fecundidad es baja (igual o inferior a 2 hijos por mujer), las edades de las mujeres al tener sus hijos se retrasan, paralelamente al aumento de los años de escolaridad, que acompañan a una mayor participación laboral femenina. En un texto previo, habíamos subrayado que el retraso en la edad de las mujeres al nacer sus hijos no había aparecido en 2011, a nivel de las grandes metrópolis de nuestro país (Zavala y Páez, 2013) a pesar del aumento importante en los años de la escolaridad entre las generaciones 1951 y 1980 (Coubès, Solís, Zavala, 2016, p.23). Además, con datos más recientes se observa que la escolaridad femenina sigue aumentando rápidamente (Inegi, 2018),9 lo que podrá llevar, en un futuro próximo, a retrasar las edades de inicio de la maternidad.

Nos parece poco probable que, al disminuir el tamaño de las familias y acercarse a descendencias inferiores a 2 hijos por mujer, los nacimientos sigan ocurriendo cada vez más temprano. Los resultados de las proyecciones de población de México llevan entonces a un caso paradójico: una fecundidad baja con edades tempranas a la maternidad hasta el año 2050. De ahí que conforme varíen las tendencias de la fecundidad en los próximos años, habría que considerar una actualización periódica de las proyecciones de población, que el método de las mismas permite realizar sin problemas.

Notas

* Esta investigación es resultado de la tesis de la autora para obtener el grado de maestra en demografía por El Colegio de México, trabajo que obtuvo el tercer lugar del Premio Latinoamericano en Población “Carmen A. Miró” 2016. Disponible en: https://colmex.userservices.exlibrisgroup.com/view/delivery/52COLMEX_INST/1269852850002716.

1 Estimaciones del proyecto “Poverty and Climate Change in México. The implications of mitigation policy, climate impacts and development pathways for household welfare” (Sánchez, 2014).

2 La proyección oficial del Consejo Nacional de Población (Conapo) clasifica los hogares en: unipersonales, nucleares, extensos, compuestos y de corresidentes.

3 “Otra persona” en el hogar puede referirse a un pariente, un amigo y/o un conocido.

4 Gigajoules (Gj) es una unidad de energía equivalente a mil millones de joules. El joule es una unidad que mide la energía, trabajo y/o calor.

Referencias

Consejo Nacional de Población, (Conapo) (2008),
Proyecciones de hogares. Total de hogares a mitad de año por entidad federativa y sexo del jefe, 2005-2030, Conapo, 2008, México.

Engel, K., P. Hansen y T. Kronenberg (2011),
“On the Energy Demand of Households”, Demography and Infrastructure, Núm.55, pp. 189-210.

Eshghi, A., y W. Lesch (1993),
“Demographic and life style determinants of household consumption patterns”, Journal of Marketing Theory and practice, Vol. 2, Núm. 1, pp. 80-102.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) (2010),
Nueva construcción de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, enigh 2010. Inegi, 2010, México.

International Energy Agency (iea) (2008),
Worldwide trends in energy use and efficiency. Key Insights from iea indicator analysis, oecd/iea.

Lockeretz, W. (1975),
“Growth of residential consumption of electricity: Distribution among households at various consumptions levels”, Land Economics, Vol. 51, Núm. 2, pp.149-157.

Sánchez, L. (2014),
“Poverty and climate change in México. The implications of mitigation policy, climate impacts and development pathways for household welfare”, usaid Funding, PEER Science Program, 2014-2017.

Sánchez, L. (2012),
“Hogares y consumo energético en México”, Revista Digital Universitaria, Vol. 13, Núm. 10.

Ulker, A. (2008),
“Household structure and consumption insurance of the elderly”, Journal of Population Economics, Vol. 21, Núm. 2, pp. 373-194.

Zeng Y., K. Land, Z Wang y D. Gu, (2014),
“Household and living arrangement projections: The extended cohort-component method and applications to the us and China. Demographic methods and population analysis”, The Springer Series on Demographic Methods and Population Analysis, Vol 36. Springer, Dordrecht.

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Gabriela Pérez Guadián

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