Anexo / Transición hacia un nuevo modelo de encuesta de fuerza de trabajo en México

Las pruebas cualitativas parten del modelo Cognitive Interview Theory, o ci, desarrollado por Toureangeau (1984), que está pensado, básicamente, para minimizar uno de los elementos del error no muestral, que es el desajuste entre el diseño de preguntas en un cuestionario, por una parte, y por la otra, la manera como las reciben, interpretan y llegan a una respuesta los informantes, lo cual puede corresponder o no a los objetivos que las preguntas buscan. Además de la comprensión propiamente dicha, es preciso detectar elementos de ambigüedad en la formulación que en el diseño pasan desapercibidos: si hay más de un concepto en la formulación que compite por la atención del informante o la fragmenta; si la pregunta se presta para sesgos de recordación o, no menos importante, si el informante llega a formular una respuesta con base en una percepción de lo que cree socialmente aceptable. Es siempre posible, también, que el rango de opciones de respuesta contemplados sea insuficiente o no quede claro para el informante la elección que éstas le plantean.

Cuadro A.1. Etapas del proceso pregunta-respuesta

Fuente: Willis 2005, retomado por Benes y Walsh, 2018.

Para detectar problemas posibles de este tipo, se diseña una serie de preguntas sobre las preguntas (metapreguntas), tales como: “¿qué le resultó claro?”; “¿qué confuso…?”; “¿en qué pensó al dar su respuesta/cómo llegó a ella?”, y otras, además de una iconografía indicativa de reacciones (perplejidad, molestia/enojo/confusión, titubeo, asertividad). Cada interacción con un entrevistado entraña, en realidad, dos entrevistas en una sola, realizadas por un equipo integrado por el enumerador y el observador, en donde el primero formula propiamente las preguntas del cuestionario mientras el segundo capta las reacciones y lanza las metapreguntas (a veces inmediatamente después, en otras ocasiones al finalizar la sección de preguntas a evaluar).

Las entrevistas van dirigidas a personas con indicios de corresponder a las categorías enlistadas en el cuadro 3, según la información proporcionada por la red de apoyo o lo solicitado a quienes forman parte de una bola de nieve. Algunas de las pruebas cognitivas fueron también estudios de caso, lo que significó que el observador, además de las preguntas cognitivas realizó, al terminar la entrevista eje, preguntas de sondeo o a profundidad para conocer más sobre la situación laboral de la persona y dar un contexto de referencia a sus respuestas previas, ello para determinar si terminan esbozando el mismo cuadro general que proporciona el informante al final de la entrevista.

Referencias

Benes, E. y K. Walsh. (2018), ilo lfs pilot studies cognitive inerviewing tests: Methodology, process and outcomes. Geneva, Switzerland: International Labour Organization.

Tourangeau, R. (1984), “Cognitive science and survey methods: a cognitive perspective”, en Jabine, T. y J. Tanur (Eds.), Cognitive Aspects of Survey Methodology: Building a Bridge between Disciplines (pp. 73-100). Washington d.c.: National Academy Press.

Willis, G. (2005), Cognitive Interviewing: A Tool for Improving Questionnaire Design. Thousand Oaks: sage publications.

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Rodrigo Negrete Prieto

Instituto Nacional de Estadística y Geografía | rodrigo.negrete@inegi.org.mx